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Primero fumador, luego ex-fumador, finalmente (espero) no-fumador.

domingo, 3 de noviembre de 2013

SEGUIMOS EL TRATAMIENTO, DOS SEMANAS YA.

Esta noche se me ha olvidado tomar la pastilla, no puedo tomarla ahora por que está en casa y yo en el trabajo, no pasa nada, seguimos con el plan previsto.




Hoy he ido al médico de cabecera a recoger mi segunda ración de pastillas, no llevaba la cuenta pero entonces he caído en que ya son dos semanas sin fumar, creo que el no darme cuenta es cada vez mas cotidiano, ya no le doy tanta importancia, interpreto que sea así como algo positivo.



El tratamiento completo dura tres meses, por lo que tengo entendido, es bastante caro aunque en la Seguridad Social lo proporcionan gratuitamente. Cada vez que acudo a mi médico me suministra pastillas para un mes, hoy me he quedado un poco sorprendido ya que al entrar en la consulta me ha felicitado y me ha dado la mano.



La tentación de fumar ha sobrevolado alrededor mío en bastantes ocasiones, la mayoría han sido de muy baja intensidad por lo que casi ni me acuerdo, pero hay dos que sí me han hecho pasarlo un poco mal:



- Una el domingo, tras una suculenta paella con la que agasajamos a un amigo que vino a comer a casa, tras hacerle justicia salimos a la terraza y el mencionado amigo se preparó ante mis morros un porro. Ahí estaba yo, y ahí estaba él, envuelto en ese papel traslúcido, segregando ese aceitillo característico, desprendiendo ese olor tan familiar. Total que cuando mi amigo, que no sabía que yo había vuelto a dejar de fumar, aunque sospecho que de haberlo sabido hubiese actuado exactamente de la misma forma, alargó su brazo y me dijo que si quería tuve arrestos para decirle con todo el dolor de mi corazón que no. Le dije que no plenamente convencido aunque no reconocer que me apetecía y mucho sería mentir.

- La otra ocasión en que la tentación se presentó de manera muy provocadora delante de mi hocico tuvo lugar en el fútbol, situación propicia donde las haya para fumar. Aquí no puedo hablar de un momento concreto, el deseo persistió con sus picos y sus valles durante los noventa minutos que dura el partido mas los añadidos por un infame arbitro, que en nada ayudó en mi propósito destabaquizador, mas la duración del descanso. Los picos coincidieron, sin duda alguna, con los garrafales errores arbitrales siempre en contra de los intereses de mi equipo, sé que suena a tópico y tal vez lo sea por que ningún aficionado de un equipo de fútbol es capaz de ver con una pizca de ecuanimidad la actuación de un árbitro en un partido en el que juegue su club. El fútbol es así.



En lo referente al tratamiento, ahora tomo una dosis ya regular, consiste en una pastilla matutina y otra vespertina, ambas de un miligramo. A lo largo de las tres semanas que llevo “medicándome” contra el tabaco sólo me he dejado de tomar una pastilla, para lo despistado que es uno no es un mal bagaje.



Los dolores gástricos de las primeras pastillas no han vuelto a presentarse como tales, quizás sí alguna pequeña molestia o algún amago de nausea absolutamente soportables.



Ayer salí a correr durante una hora, no estuvo mal la cosa, aguanté todo el tiempo con bastante dignidad y eso que las condiciones meteorológicas, el viento principalmente, no eran nada favorables.



Hoy he vuelto a salir, y con un “astro” más favorable he aguantado setenta minutazos del tirón, siendo aún más meritoria mi gesta si tenemos en cuenta que el recorrido ha transcurrido por una zona bastante accidentada. Todavía no puedo decir que disfrute corriendo pero consigo aguantar durante una hora con la cabeza alta y sin haber sufrido un vía crucis durante el camino.



La progresión que voy logrando está muy por encima de las expectativas que yo mismo me había creado, por lo que el aliciente que supone para un servidor correr refuerza mi determinación de no fumar al ver resultados tan positivos.




Me sigue preocupando que todo vaya tan bien, me siento como ese boxeador dominador absoluto del cuadrilátero, capaz de dar guantazos a diestro y siniestro sin recibir uno solo, que todavía no ha experimentado uno en sus propias carnes y que, por tanto, no sabe si es un buen encajador o tiene “mandíbula de cristal” y al primer guantazo se va a ir a “besar la lona” por la “vía del cloroformo”.



El exceso de confianza que siente hace que nuestro púgil (un servidor en este caso) no mantenga la guardia alta todo el combate



No le viene mal una colleja de vez en cuando para recordarle que el oponente además de recibir la mansalva de guantazos que le propina, también tratará de endosarle alguno.



Creo que la cosa se va a tornar un poco más difícil en el momento en que abandone el tratamiento, sé que para entonces llevaré unos tres meses sin fumar, que no es moco de pavo, pero no sería la primera vez que llego a ese punto para volver a fastidiarla.



No es cierto eso que te dicen, y muchas veces, o casi todas, te lo dice alguien que jamás ha sido fumador, que suena así como: “Bah, si has conseguido aguantar sin fumar tres meses ya lo tienes hecho, serías tonto si volvieses a fumar”.



Quien te dice eso, te diría lo mismo si el periodo fuese de tres años, tres días y si me apuras con tres horas, nadie es tonto por fumar, el hecho de fumar no es para el fumador algo voluntario, cualquier fumador está deseando dejarlo lo reconozca o no, es algo compulsivo.



Volvamos a lo que tenemos, dos semanas, no está nada mal, suma y sigue. Mañana tengo por fin una mañana más o menos apacible, que ya iba siendo hora, será otro día más sin fumar.



Aquí estoy de nuevo unos días más tarde, hoy he tenido un día ajetreado de inicio a fin, estoy bastante cansado pero toca seguir escribiendo un poco.



En lo referente al tema que nos ocupa, todo va perfecto, seguimos sin echar un cigarrito al pecho y lo mejor de todo es que continuamos sin pasarlo mal por ello.



Los dos últimos días he salido a correr, el primero de ellos con todos los factores favorables, especialmente la meteorología, que a estas alturas de año es un elemento bastante incierto, conseguí aguantar una hora y diez minutos, poniendo de por medio lo que en ciclismo se tipificaría como un puerto de primera.



Cometí el error, bastante frecuente en mí, de no completar la carrera con una serie de estiramientos, el transcurso de la misma fue bastante soportable e, incluso en algunos tramos, agradable; comienzo a disfrutar antes de lo previsto.



Debido a la falta de estiramientos post-carrera, me levanté al día siguiente con las piernas muy agarrotadas, ese día salí de nuevo, pero esta vez fue bajo la lluvia y con bastante frío, no había prefijado el tiempo y me retiré a la media hora de haber empezado.



Hoy “correré” unos kilometrillos con la bici estática, un poco por obligación autoimpuesta ya que en los días que vienen hay varias circunstancias que van a dificultar enormemente que saque tiempo ni ganas para el deporte.

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