Jamás había grabado un corto, durante este periodo he grabado uno y lo he presentado a un concurso; nunca había escrito tanto, en la vida había leído tanto como ahora …
Todo ésto lo relato con la mayor de las cautelas, probablemente el corto sea una pamplina infumable, o este escrito sea una porquería, el hecho es que me gratifica enormemente haber arañado tiempo al sofá. A estar tirado en el sofá cambiando de canal con el mando a distancia sin llegar nunca a ver nada concreto.O a pasar horas y horas ante la pantalla del ordenador para terminar concluyendo que no he hecho nada de provecho.
Atribuyo este hecho a dos causas principales, una es, sin duda, el aumento de la vitalidad del que ya escribí hace algunas páginas, la otra, está directamente relacionada con ésta, aunque tiene su propia naturaleza.
Se trata de haber dejado de fumar porros, creo que éstos, en principio, no son malos a la hora de facilitar al cerebro la génesis de ideas. Incluso me atrevería a decir que en determinadas ocasiones el cannabis ejercía sobre mi cerebro una influencia “positiva”, una influencia que despertaba mi creatividad.
El problema era que todas y cada una de las ideas que se gestaban entre mis neuronas morían en el mismo lugar donde habían visto la luz.
No llegaban nunca a plasmarse en nada concreto o tangible, por que si había algo, principalmente, que los canutos me aportaban, eso era pereza a dosis exageradas, esta galopante vagancia tenía su vía de expresión en el sofá con el mando a distancia de la tele a modo de apéndice de la mano.
En resumen, ahora soy capaz de plasmar en hechos concretos y palpables ideas que antes no podía llegar a cristalizar a pesar de tenerlas en mi cerebro de igual manera, pienso igual, pero ahora actúo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario