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Primero fumador, luego ex-fumador, finalmente (espero) no-fumador.

martes, 5 de noviembre de 2013

LA RUTINA DEL NO FUMAR

No he tenido ganas de fumar en todo el día, lo que hasta ahora era una gran noticia comienza a convertirse en rutina, creo que es posible que a lo largo del escrito me muestre un poco repetitivo con algunas cosas, es lo que hay, las situaciones son las que son, o sea limitadas, con el paso de los días se van haciendo mas repetidas y rutinarias y tampoco uno es un Cicerón sobrado de elocuencia para usarla de manera que parezca que cuento otras cosas cuando en realidad cuento casi lo mismo.




Un objetivo que me he marcado en esta nueva intentona para dejar el tabaco, y que la diferencia de otras anteriores, es el de no buscarme nada a lo que echar mano cuando tenga muchas ganas de fumar. No meto en esta categoría a las pastillas ya que su toma es periódica y no dependiente de si me apetece fumar o no.



Tengo que decir que, las citadas pastillas, me están sirviendo de gran ayuda, el decremento en cuanto a la necesidad de fumar que ha experimentado mi organismo ha sido importante y además no me han creado dependencia alguna, todo lo contrario, estoy deseoso de dejarlas. Ambos factores me parecen tremendamente positivos.



En anteriores ocasiones siempre llevaba encima chicles, o caramelos, o chupa chups, creo que el efecto de afrontar de esta manera la ausencia de tabaco tiene dos vertientes, como siempre que se dice eso una es positiva y la otra negativa.



La positiva es evidente, ante la autoimpuesta obligación de no fumar, uno se lleva a la boca un dulce, y … ¿a quién le amarga un dulce?. La verdad es que cuando te comes el caramelo o masticas el chicle te sientes afortunado, percibes claramente que ambos saben mucho mejor que un asqueroso cigarro.



La sensación es aún mayor si uno es consciente de que la ingesta del dulce de turno suprime al cigarrillo que, a buen seguro, te fumarías en ese momento.



Aquí radica precisamente el problema, si tienes que “agradecer” al caramelo, al chicle o al chupa chups que resuelvan el problema de fumar cada vez que tienes ganas de hacerlo … ¿Qué pasará el día que no haya sustituto?.



Ese momento va a ser difícil, las ganas de fumar en pleno apogeo y ese dulce amigo que no está para sacarte del apuro, es posible que acabes sustituyendo el dulce por un cigarrillo, ya tienes la excusa perfecta.



En resumidas cuentas, has camuflado tu dependencia, no la has tratado de combatir, sólo has buscado algo que, de alguna manera, hace las veces de tabaco. Has cambiado una dependencia por otra, y lo peor de todo es que ambas están íntimamente unidas, en ausencia de una la solución es la otra.



La experiencia acumulada me dice que este sistema es más “paliativo” que “curativo”, se termina por aplazar el problema en lugar de afrontarlo para tratar de eliminarlo.



Lo que nunca he probado son aquellos sustitutos del tabaco cuyo “modus operandi” se basa en inyectar nicotina al cuerpo, sea en forma de chicles, en forma de parches o en cualquier otra forma si es que la hay. Nunca me han llamado la atención estos métodos, y, ante todo, quiero dejar claro que hablo sobre ellos sin haberlos probado.



No soy partidario de su uso, en el aspecto físico siguen aportando nicotina al cuerpo con lo que siguen alimentando la necesidad de suministrar nicotina al organismo que él mismo se crea.



Estoy firmemente convencido de que la forma más eficaz para dejar el tabaco es la ruptura total, ya que, cualquier vínculo, por muy “residual” que parezca, puede ser usado para el cerebro para tender un puente de vuelta hacia el hábito de fumar.



En lo que respecta al apartado psicológico, considero que los chicles de nicotina conllevan la misma problemática anteriormente descrita para los chicles convencionales, consiguen que uno siga siendo dependiente, “no fumo pero necesito mi dosis engañabobos para evitar fumar cada vez que tengo ganas”.



Reitero que mis consideraciones hacia los métodos para dejar de fumar consistentes en seguir aportando nicotina al cuerpo son fruto de prejuicios quizás infundados, y de extrapolar la experiencia acumulada por el uso de otros productos a éstos. Dicha extrapolación no tiene base consistente alguna.

Imagino que si se venden y se consumen será por que obtienen algún porcentaje de éxito.

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